By Marcos F. Bomfim

Por qué se votó en 2002 el Plan de Ofendas Combinadas (COP, por su sigla en inglés) como el “sistema de ofrendas recomendado y promovido por la Asociación General” 1 de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?2 ¿Qué tipo de crecimiento pueden esperar los adoradores y las instituciones de la iglesia de la adopción de ese “concepto de un sistema simplificado de ofrendas”?3

Qué es: como el nombre lo dice, el COP “combina” todas las ofrendas no designadas en un fondo único. De ese fondo los recursos son distribuídos satisfaciendo, de manera equitativa, todos los gastos de fondos que no sean diezmos de la iglesia, en todos los niveles y en todas las regiones geográficas.

Como un sistema bien integrado de motivación, recolección y distribución de las ofrendas, el COP reconocer que los diezmos y las ofrendas regulares y sistemáticas (ahora llamadas “Promesa”) son la expresión más básica e inicial del culto,4 y se supone deben traerse a la tesorería de la iglesia. Ese plan ya lo siguen nueve divisiones mundiales, representando más del 90% de los miembros adventistas del mundo.5

El plan tiene por objetivo proveer crecimiento y desarrollo a la iglesia en por lo menos tres aspectos: teológico, institucional e individual.

Teológico

Reconoce a Dios como el foco de la ofrenda: En vez de enfocar las necesidades materiales de la iglesia o los proyectos misioneros, ministerios o instituciones específicos, el COP enfatiza la necesidad espiritual humana de adorar a Dios.6 Siendo así, las ofrendas serán prometidas como una expresión de adoración a Dios en respuesta a sus bendiciones”,7 y dadas de forma tan regular como sus bendiciones (Prov. 3:9-10).

Distribución sugerida en base a la triple estrategia misionera: Todas las ofrendas recogidas y no designadas son distribuidas siguiendo la triple Estrategia Misionera descrita en Hechos 1:8 que igualmente provee para las necesidades locales, regionales e internacionales.

Sigue el principio del “Cuerpo”: El COP está alineado con el concepto bíblico de iglesia como un “cuerpo” que presupone que cada parte debe recibir igual y constantemente su parte de nutrición.

Enfatiza la “Promesa” (Ofenda regular y sistemática): “Promesa es el nombre adoptado para fines educativos a fin de identificar la ofrenda regular y sistemática, porque fue previamente “prometida” o “destinada” por el adorador (2 Cor. 9:7) como una proporción o porcentaje8 (1Cor. 16:1, Deut. 16:17) de cualquier entrada (Prov. 3:9). Se la considera como tan restritiva como el diezmo9 (Mal. 3:8-10), y el adorador la ofrece inmediatamente después o antes de cualquier otro gasto u ofrenda10 (Prov. 3:9; Mat. 6:33).

Se asemeja al principio del diezmo: no se puede dejar de ver que el COP se asemeja al diezmo, proveyendo un sistema equitativo de distribución, comparado al principio diezmo y de la tesorería de la iglesia.11 Ese es um hecho lógico, siendo que los dizemos y las ofrendas regulares/ sistemáticas están bajo el mismo sistema bíblico12 y el Antiguo Testamento aplica el principio de tesorería de la iglesia a ambos.13

Institucional

Permite una enseñanza y promoción más espirituales: Ofendar “como una expresión de adoración”14 y el concepto de “Promesa” son el foco educativo. En vez de confundir a los miembros al promover constantemente decenas de diferentes proyectos, destinos y ministerios, las acciones educativas para las ofrendas se enfocarán más en Dios que en los proyectos; más en la debida motivación que en el destino de las ofrendas. La adoración sustituye la recaudación de fondos y los adoradores sustituyen a los donantes. En vez de ofrendar para ayudar a algo o alguien, los donantes, adoradores dan en reconocimiento de que ya fueron ayudados.

Provee crecimiento equitativo: Cuando se implementa ese plan, el amplio espectro de los esfuerzos misioneros autorizados por la iglesia, con énfasis especial en la iglesia local, automáticamente recibirá su parcela votada. Además, el campo local, la unión y división, regularmente, tendrán más fondos de no diezmo para invertir en proyectos misioneros nuevos estratégicos repercutiendo en el nivel misionero de la iglesia local.

De acuerdo con el General Conference Working Policy en referencia al COP, “la iglesia local recibirá como mínimo, el 50% y, como máximo, el 60% de las Ofrendas Combinadas en elpresupuesto de la iglesia local”; el campo local, unión y división recibirán, como mínimio, un 20% y como máximo, un 30%; y el presupuesto Misionero Mundial recibirá un 20%.15

Promueve la unidad de propósito y eficiencia: Cuando todos ofrendan al mismo “recipiente”, como sucede con el diezmo, promovemos la unidad, nos hacemos más fuertes y vamos más lejos en la respuesta a nuestra comisión misionera. Al final de cuentas, como sucede en el hogar, la unidad de pensamiento y acción no puede prosperar si no hay una unidad correspondiente de recursos financieros.

Evita el congregacionalismo y el egoísmo institucional: Se trata de una ofrenda altruísta y amplia y de un sistema de distribución que ayuda para prevenir el egoísmo institucional.

Por otro lado, una competencia salvaje por los fondos de la base de ofrendas adventistas, generará una reacción congregacionalista en todas las partes. Se transformará en una versión de lucha de las especies por la sobrevivencia del más apto, un concepto nada cristiano. Al desviar los recursos de la iglesia local, el motivo de su existencia, un ministerio está pegando en su propio pie. De la misma forma una iglesia puede desarrollar el egoísmo corporativo, en caso de que incentive a los miembros a conservar los fondos “aquí”.

Sigue el principio de la “influencia reflejada”: La distribución de las ofendas, de acuerdo al COB [¿no será COP? Ver original], también obedece al principio de la “influencia reflejada”16 que establece que cuanto más se invierte en las misiones extranjeras (“allá”), el trabajo se desarrollará más localmente (“aquí”). La bendición prometida por la generosidad (Prov. 11:24-26) también se extiende a las instituciones.

Provee un foco fuerte en el apoyo a la iglesia local: Siendo que es en la iglesia local donde los miembros nuevos son generados y nutridos, el mayor porcentaje de todas las ofrendas regulares o no designadas (como mínimo, 50% y como máximo 60%), recogida en cualquier momento, permanecerá ahí, proveyendo apoyo financiero para la entidad más importante de la estructura administrativa adventistas del séptimo día.

Provee espacio equilibrado para la ofrenda del proyecto: Los miembros de la iglesia siempre están libres para decidir como designar sus ofrendas y el COP también reconoce el valor de los ministerios de apoyo y de la ofrenda de sacrificio. Así, bajo el COP, los miembros pueden recibir el incentivo de traer ofrendas voluntarias (esporádicas, de sacrificio,dirigidas a un proyecto, no regulares, no prometidas), sino solo agregadas y además de la “Promesa”, a la ofrenda regular.

Siendo así, el Concilio de comienzo del año 2002 votó que cualquier “llamado directo a los donantes adventistas del séptimo día sería hecho para incluir en sus materiales de donación una afirmación de la responsabilidad anterior al donante de adorar a Dios a través del diezmo y del apoyo regular a la iglesia por medio de las ofrendas sitemáticas”. El texto también agrega que “esa afirmación incluirá una declaración como: ‘las contribuciones al llamado deben ser un agregado y además de la devolución regular del diezmo y de las ofrendas sitemáticas a través de su iglesia local’”.17

Individual

Enfatiza la ofrenda altruísta: El COP incentiva a los miembros de la iglesia a evitar la ofrenda egoísta que puede ser cultivada cuando “Yo doy solo para lo que me agrada; perfiero dar para lo que conozco o para lo que me beneficiará de alguna forma”. Al final de cuentas, si Satanás, finalmente, no me puede impedir ofrendar, él intentará hacerme egoísta aun cuando doy ofrenda.

Equipara las ofrendas regulares y el diezmo en importancia: Ese plan incentiva a los miembros a adoptar una perspectiva bíblica sobre las ofrendas regulares y sistemáticas, consierándolas tan estrictas como el diezmo (Mal. 3:8-10), ofrendar al recibir cualquier entrada (Prov. 3:9), como un porcentaje votado de la entrada (1Cor. 16:2; Deut. 16:17), y ser movida por principio. No solo se desarrolla el carácter del miembro, sino en cada inversión sus emociones se pondrán en las realidades espirituales (Mat. 6:21).

Provee amplia inclusión misionera: La unidad y elamor por la misión aumenan cuando los adoradores invierten sus tesoros en la misión (Mat. 6:21). Es satisfactorio saber que pequeñas porciones de cada ofrenda serán distribuidas de manera equitativa para satisfacer todas las necesidades de los esfuerzos misioneros de la iglesia, desde la iglesia en la parte más remota del mundo.

Desarrolla donantes maduros: Adorar a Dios regularmente, cuando se reciben sus bendiciones, ahora es el foco de toda iniciativa de ofrendas. Ya no se basa más en llamados a responder a proyectos relevantes, o a los buenos sentimientos o a la simpatía.18 Como dice Elena de White,

“Los que siguen a Cristo no deben aguardar para obrar hasta que los despierten los conmovedores llamados misioneros. Si están espiritualmente despiertos oirán en los ingresos de cada semana, sean pocos o muchos, la voz de Dios y de la conciencia, que con autoridad les exige las ofrendas y los diezmos debidos al Señor”.19

La mensajera de Dios también agrega que: “Dios ha ideado un plan por el cual todos pueden dar según él los ha prosperado, y que hará un hábito de la práctica de dar, sin esperar pedidos especiales. […] Mientras haya quienes no ractiquen el plan de la benevolencia sistemática, no se estará a la altura de la norma apostólica”.20

De acuerdo a lo resumido por un tesorero de la división, mientras promueve la implementación del COP en su campo, la iglesia pensó ese plan “no porque traerá más fondos, aunque eso pueda suceder, sino porque es lo más correcto para hacer”.21

1 Actas del Concilio Anual de 2002 02-337, 9 de octubre de 2002.

2 Los otros dos son: “Calendario de llamado de ofrendas semanales” y el “Plan Personal de Ofrenda”. Ver General Conference Working Policy 2018-2019, p. 617 (V 30).

3 Actas del Concilio de Primavera de la AG de 2002 02-53, 18 de abril de 2002.

4 “Expresión personal de adoración a través de la mayordomía financiera, iniciando con el diezmo y el apoyo regular de la iglesia a través de ofrendas sistemáticas”. Actas delo Concilio de Primavera de la AG de 2002 02-54, 18 de abri de 2002.

5 DACO, DES, DIE (España y Portugal), DIA, DNAPvotado implementar en enero de, DSA, DSOI, DPS (PNG e islas), DAS, DSAP, y UOMAN.

6 Por exemplo, ver Salmos 50:14; 66:13-16; 76:11; 96:8, 9; 116:17-19.

7 Actas del Concilio Anual de 2002 02-337, 9 de octubre de 2002.

8 Para más informaciones sobre el aspecto proporcional, ver también nota de fin #12 y https://stewardship.adventist.org/2017-21-3-why-should-ourofferings- be-percentage-based.

9 “El asunto de la dadivosidad no ha sido librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas concernientes a él. Ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación, y desea que demos en forma regular y sistemática. [...] Después de apartar el diezmo hay que separar los donativos y las ofrendas, ‘según haya prosperado” Dios. (Elena de White, Consejos sobre Mayordomía, p. 86, itálico agregado).

10 “No debemos consagrarle lo que queda de nuestras entradas después de haber satisfecho nuestras necesidades reales o imaginarias; antes de gastar nada debemos apartar lo que Dios ha especificado como suyo” (Ibíd.).

11 Ver más con relación al principio de la tesorería del templo de Ed Reid In Search of the Storehouse.

12 En Malaquias 3:8-10, los diezmos y las ofrendas están claramente bajo el mismo sistema, implícitamente sugiere, por lo menos, tres características para ambos: 1) regularidad, 2) proporcionalidad, con base en la entrada, y 3) un sistema de recolección se distribuye por igual. Elena de White está de acuerdo con ese concepto cuando dice, por ejemplo, que “En el sistema [palabra singular] bíblico de los diezmos y las ofrendas las cantidades pagadas por distintas personas variarán enormemente, puesto que estarán en proporción a sus entradas” (Ibíd., p. 78, itálico agregado).

13 Deut. 12; 18:8; 2Cor. 31:11-21; Sal. 66:13-16; 96:8-9; 116:17-19; Neh. 10:32- 39; 12:44-47; 13:8-14; Mal. 3:8-10. Ver también Consejos sobre Moyordomía, p. 69, 70 y 79. En la Iglesia Adventista, la asociación local no es reconocida como la ‘la tesorería de la iglesia’; sino “para la conveniencia de los miembros de la igreja” (ver In Search of the Storehouse, p. 2, de Ed Reid), la ofrenda puede ser procesada a través de la iglesia local, que es considerada un puesto avanzado de la tesorería del templo.

14 Actas del Concilio Anual de 2002, 02-337, 9 de octubrw de 2002.

15 General Conference Working Policy 2018-2019, p. 618, 619 (V 35 20).

16 El princípio de la “Influencia Reflejada” se encuentra aqui: “El manifestar un espíritu generoso y abnegado para con el éxito de las misiones en el extranjero es una manera segura de hacer progresar la obra misionera en el país propio; porque la prosperidad de la obra que se haga en él depende en gran parte, después de Dios, de la influencia reflejada que tiene la obra evangélica hecha en los países lejanos” (Elena de White, Obreros evangélicos, p. 481).

17 Actas del Concilio de Primavera de la AG de 2002 (02-55).

18 Ver nota de fin nº 9.

19 Elena de White, Testimonios para la Iglesia, t. 4, p. 465 (itálico agregado).

20 Elena de White, Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 451 (itálico agregado).

21 Escuchado de German Lust, actualmente Tesorero Asociado de la AG, en una conversación personal.

Marcos F. Bomfim

Marcos F. Bomfim

Pastor Marcos F. Bomfim es el director de los ministerios de mayordomía de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Silver Spring, Maryland.