El Manual de la Iglesia y su relevancia para la iglesia local
Hace unos años, una pequeña congregación se preparaba para elegir a los nuevos dirigentes de la iglesia. Todos tenían buenas intenciones, pero a medida que avanzaba la discusión, comenzó a surgir confusión: algunos miembros recordaban un procedimiento, otros, otro proceder, y algunos pensaban que simplemente podían votar como quisieran. La tensión comenzó a aumentar hasta que uno de los ancianos se dirigió tranquilamente a la estantería, tomó un ejemplar desgastado del Manual de la Iglesia y lo abrió en la sección sobre elecciones eclesiásticas. Al leer juntos las directrices, la atmósfera cambió. Lo que había comenzado como confusión se convirtió en unidad, y las decisiones se tomaron con claridad y confianza.
La importancia del Manual de la Iglesia
Ese simple momento nos recuerda por qué el Manual de la Iglesia es tan importante. No es solo un libro de reglas, es una guía que mantiene unidas a nuestras congregaciones; nos ayuda a actuar en armonía con la iglesia mundial y garantiza que todo lo que hacemos refleje orden, justicia y el espíritu de Cristo.
El Manual de la Iglesia ocupa un lugar esencial en la estructura y la vida de la iglesia. Sirve como un recordatorio constante de la misión de la iglesia, su organización local y su conexión con el cuerpo mundial de creyentes. En sus páginas se describen las funciones de los distintos departamentos y ministerios a nivel local, todos diseñados para apoyar el propósito central de la iglesia: servir a la comunidad y hacer discípulos.
El Manual de la Iglesia proporciona instrucciones sobre asuntos de organización y autoridad eclesiástica, el papel pastoral, la gobernanza congregacional y las responsabilidades de los miembros. También ofrece orientación sobre el discipulado, la adoración, la liturgia, la vida cristiana y muchos aspectos de la vida congregacional diaria, incluida la disciplina eclesiástica y otros detalles operativos esenciales para el buen funcionamiento de la iglesia local.
Una descripción general del proceso de enmiendas del Manual de la Iglesia
Como algunos recordarán, se dedicó bastante tiempo en la Sesión de la Asociación General (julio de 2025) a revisar los cambios recomendados en el Manual de la Iglesia. Esos cambios ya están incorporados en el manual actualizado, que está disponible en librerías y en nuestro sitio web (https://gc.adventist.org/church-manual/).
Al inicio de este nuevo quinquenio, permítanme tomarme unos minutos para recordarles el proceso que seguimos para desarrollar estos cambios.
Los cambios se producen a través de un proceso continuo de revisión y actualización mediante el trabajo diligente de comités y subcomités que rinden cuentas a comités superiores compuestos por una delegación mundial. Mediante este procedimiento, la iglesia participa activamente en el proceso de toma de decisiones, y el Espíritu Santo puede revelar la voluntad de Dios, porque “cuando abunda el consejo, prosperan” (Proverbios 15: 22).
A lo largo de los años, la Asociación General ha aprobado importantes actualizaciones del Manual de la Iglesia, y cualquier cambio o revisión de sus políticas “deberá ser autorizado por la Sesión de la Asociación General”.[1]
Un control riguroso de los cambios realizados en estos documentos nos permite observar su evolución y garantizar que se utilice la versión más reciente. La revisión de estos documentos, la realización de los cambios necesarios y la comunicación de las actualizaciones a la iglesia a nivel mundial facilitan la unidad y la identidad de la denominación. Siguiendo esta estrategia, la iglesia puede garantizar que nuestros documentos y políticas estén actualizados y sean precisos, lo que contribuye a mejorar la eficiencia, reducir errores y conflictos, y optimizar la calidad y la eficacia general del trabajo.
El proceso
Desde su adopción en 1932, el manual ha servido como guía en asuntos de administración de la iglesia local. Los líderes de la iglesia, los pastores y los miembros deben consultar con su asociación o misión para obtener asesoramiento sobre el funcionamiento de su congregación o sobre preguntas que surjan del Manual de la Iglesia. Si no llegan a un acuerdo, deben consultar con su unión, asociación o misión para obtener una aclaración.
El proceso para una revisión sigue estos pasos: Si una iglesia local, asociación o unión desea proponer una revisión del Manual de la Iglesia debe presentar su propuesta al siguiente nivel constituyente para su consulta y estudio. Si ese nivel la aprueba, presenta la revisión sugerida al siguiente nivel para una evaluación adicional. Si la división aprueba la propuesta, esta se presenta ante el Comité del Manual de la Iglesia de la Asociación General, que considera todas las recomendaciones. Si el Comité del Manual de la Iglesia aprueba una revisión, la prepara para su presentación en un Consejo Anual y una sesión de la Asociación General.
Si se solicitan y tramitan revisiones a las Notas del Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a través de los niveles correspondientes, el Comité del Manual de la Iglesia considerará las revisiones solicitadas. Si se aprueban, las revisiones serán implementadas por el Comité Ejecutivo de la Asociación General en un Consejo Anual.
La edición más reciente, disponible a partir de octubre de 2025, incorpora las enmiendas realizadas en la Sesión de la Asociación General de 2025, y esta edición debe utilizarse a partir de ahora.
En la última Sesión de la Asociación General en julio de 2025 se votaron un total de veintinueve puntos, incluyendo los siguientes temas: información adicional relacionada con el papel del pastor, una nueva sección sobre registros de membresía, información adicional sobre la transferencia de membresía, énfasis en el discipulado y la clasificación de miembros, cambios editoriales menores y catorce puntos sobre mayordomía y tesorería.
Los puntos relacionados con finanzas y mayordomía incluyen:
- La ofrenda es parte de la adoración y se manifiesta a través de la devolución fiel de los diezmos y las ofrendas.
- La importancia de que los diezmos y las ofrendas sean utilizados por la iglesia para la expansión de su obra, el cumplimiento de la misión de la iglesia, la financiación de la misión y las iniciativas evangelísticas.
- Los tres planes de ofrendas y la importancia del Plan de Ofrendas Combinadas para apoyar todas las necesidades misioneras de la iglesia a nivel local, regional e internacional (Hechos 1: 8).
- Promover la transparencia y la rendición de cuentas a través de informes trimestrales que deben ser de acceso público, y presentados a los miembros de la iglesia.
- Las ofrendas de la Escuela Sabática, incluyendo las del sábado semanal, el decimotercer sábado, las de inversión y las de cumpleaños, se remiten al siguiente nivel de la organización de la iglesia para formar Fondos de Misión que apoyen los campos misioneros.
- Confidencialidad de los registros de donaciones individuales.
- Todos los oficiales dan ejemplo en cuanto a la devolución de un diezmo fiel y la entrega de ofrendas a la iglesia.
Conclusión
Durante casi cien años, el Manual se presentó como una guía en asuntos de administración eclesiástica. Sin embargo, su propósito no era solo exponer las prácticas y la organización denominacionales, sino también preservarlas. [2]
El Manual de la Iglesia ha demostrado ser un recurso invaluable para innumerables pastores y congregaciones. En las décadas transcurridas desde la adopción de un manual de la iglesia en la década de 1930, este ha sido ampliamente aceptado y ha sido de gran ayuda para fortalecer y cohesionar la iglesia. [3]
Además, los líderes de la iglesia, los pastores y los miembros deben consultar con su asociación para obtener asesoramiento sobre el funcionamiento de su congregación o sobre preguntas que surjan del Manual de la Iglesia. Si no llegan a un acuerdo, deben consultar con su unión/misión para obtener una aclaración. [4]
Aunque los adventistas del séptimo día adoptaron un manual de la iglesia con cierta reticencia, los beneficios de esta decisión se pueden observar en la actual y sólida iglesia a nivel mundial. Por otro lado, algunas de las razones que impidieron a los pioneros avanzar en esa dirección todavía persisten hoy en día. Por lo tanto, corresponde a los líderes de esta denominación aprender del pasado y cumplir sabiamente su llamado con humildad y un corazón abierto para seguir recibiendo la guía de Dios.
[1] General Conference of Seventh-Day Adventists, Seventh-Day Adventist Church Manual, 21sted. (Review and Herald Pub. Assn, 2025), p. 18, https://gc.adventist.org/church-manual/.
[2] Gilbert M. Valentine. “The Stop-Start Journey on the Road to a Church Manual, Part 2,” Ministry 72, no. 6 (1999): 22,https://www.ministrymagazine.org/archive/1999/06/t....
[3]Gil Valentine. “The Stop-Start Journey on the Road to a Church Manual, Part 1,” Ministry 72, no. 4 (1999): 18, https://www.ministrymagazine.org/archive/1999/04/t....
[4]Seventh-Day Adventist Church Manual, 19, https://gc.adventist.org/church-manual/.