By Ngoy Kyala

 Los estudios han confirmado que el consumo de antidepresivos es mucho mayor en los llamados países desarrollados en comparación con las regiones me nos desarrolladas. Parece que la riqueza no tiene un efecto directo sobre la felicidad. Otra realidad preocupante es que la mayoría de las personas en estos países se definen a sí mismos como cristianos. Muchos creyentes disfrutan y manejan las bendiciones de Dios, pero esto no les impide sentirse deprimidos. Entonces, ¿cómo podemos ser felices administradores de las bendiciones de Dios?

 La Biblia es clara de que Dios es el dueño de todo (1 Crónicas 29: 11). El creyente, en contraste con el incrédulo, sabe que todo pertenece y proviene de Dios. Por lo tanto, la vida de todo ser humano es propiedad de Dios.

 David está agradecido, y estalla en alabanzas de gratitud por el legado numeroso y multifacético que ha recibido de Dios (Salmos 40: 5). Insiste en que los dones de Dios son demasiados para ser contados. En este pasaje bíblico, David se refiere principalmente a las posesiones materiales que Dios le dio. Mirando hacia atrás, David se ve a sí mismo como el pastorcillo, cuya familia no lo tomaba en cuenta; pero Dios lo había elegido para ser rey de Israel. Victoria tras victoria, David extendió su reino, y ahora disfruta de una abundancia de riqueza.

 ¿Cuáles son los regalos inmerecidos recibidos de Dios? Lo más importante es el tiempo: 365 días en un año, 52 semanas por año, 7 días por semana, 24 horas al día, totalizando 8,760 horas por año. Este tiempo asignado es libre de impuestos, y no hay procesamiento por mal uso. Sin embargo, para educar a sus criaturas en la gratitud, Dios nos dio  24 horas a la semana para descansar. ¡Maravillosa gracia!

 Luego sigue la naturaleza y el medio ambiente, que nos llenan de alegría. También en este caso, el salmista tiene razón al declarar: «¿Qué es el hombre para que en él pienses? ¿qué es el ser humano para que lo tomes en cuenta?» (Salmos 8: 4; ver también los versículos 5-8). A menudo admiramos una hermosa puesta de sol, escuchamos elcanto melodioso de los pájaros y contemplamos la colorida exhibición del pavo real sin costo alguno.

 Es cultivando un espíritu de agradecimiento. David hace la siguiente pregunta en el Salmos 8: 4: «¿Qué es el hombre?». Sin despreciar su naturaleza, reconoce que no tiene ningún mérito ante los ojos de Dios. Todo lo que recibe es un regalo de Dios.No ha traído nada al mundo al nacer, y aún así Dios lo ha llenado con sus misericordias. Por eso, tiene un corazón agra decido. A esto le sigue un sentimiento profundo y positivo que contribuye a la felicidad. Es el mismo contentamiento mencionadopor el apóstol Pablo: «He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia» (Filipenses 4: 11, 12). La gratitud es clave para la felicidad, independientemente de la cantidad de posesiones confiadas a alguien.

 Lamentablemente, vivimos en un mundo donde el valor de una persona, a menudo, se mide por su riqueza material, como la cantidad de autos, propiedades, ropas, zapatos y empleados que pudiera tener. Todas estas cosas nos hacen parecer importantes para los demás. También es común pensar que somos bendecidos cuando Dios nos ha dado muchas «cosas». La verdad, sin embargo, es que las posesiones por sí solas no pueden hacer felices a nadie.

 La aspiración del joven rico era ser perfecto. Jesús le sugirió una estrategia original: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven, sígueme» (Mateo 19: 21). El joven rico tenía que liberarse de su riqueza para vivir una vida abundan te con Jesús. Esto es lo contrario a lo que solemos hacer. Jesús pidió que el joven rico se deshiciera de lo que era molesto, su materialismo, y que confiara en él y lo siguiera. Él se encargará de todo lo demás. Jesús quiere proveer libertad de la tiranía del materialismo. El Dueño de todo, aquel que nos hace susmayordomos, nos invita a distanciarnos de las «cosas» para disfrutar de la abundancia y el gozo de confiar en él.

 De todas nuestras riquezas adquiridas, Dios nos pide que confiemos en él devolviendo el diezmo en respuesta a su bondad. De nuestro tiempo, Dios solicita la séptima parte para que tengamos un descanso revitalizante en un mundo deprimido. Del don de la naturaleza, nos invita a maravillarnos en gratitud y a elevar nuestros corazones en alabanza. Esto nos hará mayordomos felices mientras nuestros corazones se llenarán con la abundancia de Jesús.

Ngoy Kyala

Ngoy Kyala

Ngoy Kyala es oriundo de la República Democrática del Congo. Estudió en Ruanda, Francia y Suiza, y se desempeñó en varias tareas pastorales en su país de origen y en Europa. Actualmente es pastor de iglesia y director de Ministerios de Mayordomía en la Asociación de Quebec, Canadá.