By Demóstenes Neves da Silva

Introducción

El término “diezmo”, en el Antiguo Testamento, corresponde a la palabra hebrea maser; y, en el Nuevo Testamento, la palabra original es dekate. Ambas palabras significan simplemente “la décima parte” o “diezmo”. Aunque en la Biblia se menciona que Abraham devolvió el diezmo (Gén. 14), el inicio de la práctica del diezmo se perdió en el tiempo, no hay registros históricos de su comienzo. Tampoco está registrada la abolición del diezmo ministerial, cuya práctica continúa en vigencia. Por lo tanto, yo devuelvo el diezmo porque no fue abolido.

Pero, hay confusión entre otras dos contribuciones llamadas diezmo en la Biblia, que son diferentes del diezmo ministerial y no deberían confundirse con él, aunque reciban el mismo nombre.

En la Biblia, la palabra “diezmo” se usa para tres prácticas diferentes que relacionaremos abajo en orden, siendo que pretendemos concluir con que el diezmo que continúa en vigencia.

El tercer diezmo: Es el impuesto pagado al rey

A ese impuesto se lo llamaba diezmo. Es el más reciente y el más transitorio de los diezmos, que llamamos en este artículo como tercer diezmo y que fue recogido, aproximadamente, mil años antes de Cristo, cuando Saúl llegó a ser rey (1 Sam. 8:11-15).

Desde que Israel dejó Egipto, alrededor de 1440 a.C. ese diezmo al rey fue recogido solo 400 años, después que el pueblo entró en Canaán y hasta el fin de la monarquía. De manera que, aunque también se llamaba diezmo, no se trataba del diezmo del ministerio sacerdotal; antes, era un impuesto temporario solo para el rey.

El segundo diezmo: Culto de la familia, para el pobre y para personas sin tierra.

El segundo diezmo mencionado en la Biblia se encuentra en Deuteronomio (Deut. 12:17, 18; 14:23-27; 26:23). Ese segundo “diezmo” algunas veces se confunde erróneamente con el primer diezmo mencionado en las Escrituras, pero no es el mismo. Como está indicado con claridad en los textos de arriba, ese segundo diezmo solo se recogía en la secuencia de siete años del año sabático.

Ese ciclo de siete años del cual dependía el segundo diezmo, de acuerdo con Deuteronomio, comenzó a practicarse solo después de que los israelitas entraran en Canaán (Lev. 25:1-7). Por lo tanto, ese segundo diezmo fue recogido solo en el contexto del período de siete años para el culto de la familia y para el pobre (Deut. 12:17-18; 14:23-27; 26:23).

En consecuencia, el diezmo que se devolvía para apoyar a los levitas en el Santuario, durante los 40 años en que los israelitas vagaron por el desierto, antes de la entrada en Canaán, no puede ser ese segundo diezmo. Además, de acuerdo con los textos mencionados en Deuteronomio, ese segundo diezmo quedaba con el adorador y no se llevaba al Santuario. El adorador podría vender el diezmo que separaba de sus productos o de sus animales, si era necesario, y usarlo para comer cuando visitara el Santuario, cada año, en el primero, segundo, cuarto y quinto años del ciclo de siete años que terminaba con el año sabático. Los invitados que se beneficiaban de ese segundo diezmo eran personas necesitadas que no poseían tierra en Israel (pobres, viudas, huérfanos, extranjeros y levitas). Los levitas eran solo invitados que comían con los otros, pero, evidentemente, ese diezmo no era devuelto en la totalidad al Santuario y ni se daba a los levitas, de acuerdo con la instrucción de la Biblia (Mal. 3:10).

En el tercero y sexto años del ciclo de siete años, ese segundo diezmo era llevado para usarlo por la familia y los invitados cuando visitaban el Santuario, lo conservaban en los hogares de los adoradores y lo daban a los pobres y a los que no tenían tierra. Por lo tanto, ese es el otro motivo por qué no puede ser el mismo que el destinado a los sacerdotes. El diezmo para los sacerdotes se devolvía totalmente al Santuario (Mal. 3:10).

Finalmente, un resumen de los textos bíblicos referentes al segundo diezmo indica que:

1. El segundo diezmo fue recogido solo cuando los israelitas entraron en Canaán, y esa práctica no ocurrió fuera de Canaán.

2. Estaba asociado al año sabático del sistema ceremonial judío y no tenía validez fuera de ese calendario.

3. Su uso dependía de cuatro peregrinaciones anuales al Santuario y, por lo tanto, no tenía validez si el templo ya no existía

4. También tenía un propósito caritativo porque en dos años del período sabático, el segundo diezmo se daba completamente al pobre necesitado y a los que no tenían tierra, en vez de exclusivamente al ministerio sacerdotal.

5. Nunca se dio, ni siquiera parcialmente al Santuario, por lo tanto, no era un diezmo sacerdotal.

6. Siendo que el segundo diezmo solo podía obrar dentro del contexto de Canaán, solo comenzó a tener validez después de la entrada del pueblo a la Tierra Prometida. Por consiguiente, llegó a su fin más o menos por el año 70 y 136 después de Cristo, cuando:

• El templo fue destruido.

• El año calendario sabático y del jubileo dejaron deobservarse.

• La peregrinación al templo dejó de hacerse.

• Cuando los judíos fueron expulsados de la tierra.

• Cuando el sistema religioso, sujeto al contexto nacional israelita original fue abandonado.

Entonces, ese segundo diezmo no puede ser el diezmo usado exclusivamente para apoyar el ministerio lo cual será presentado a continuación.

El primer diezmo a Melquisedec, los levitas y Jesús.

El primer diezmo es diferente de los anteriores y no hay registro de su inicio ni tampoco hay registro de haber sido abolido. Se describe en el sistema levítico como “Dios instruyó a Moisés”, pero su origen es mucho más remoto.

Abraham fue la primera persona de quien se tiene registro en la Biblia que devolvió el diezmo, aproximadamente, 500años antes de que hubiera israelitas, levitas o leyes ceremoniales (Gén. 14), pero el origen del diezmo viene de mucho antes.

La historia del diezmo se perdió en el tiempo, sugiriendo que el primer diezmo, exclusivamente para apoyar a los ministros, es tan antiguo que se remonta al período cuando no había registros históricos. Su antigüedad está representada en el ministerio de Melquisedec, representante de Cristo, que no tiene principio ni fin (Heb. 7:1-7).

Mientras hubo y hay un ministerio del orden de Melquisedec, o de Jesús, estará vigente el diezmo, siendo que fue parte y prueba de la legitimidad del ministerio. Esta ordenanza antigua e inmutable de origen divino no puede terminar y eso nos motiva a devolver los diezmos.

Uso del diezmo ministerial

Desde los días de Melquisedec, el diezmo no se quedaba con el adorador, sino se daba a los sacerdotes, como lo hizo Abraham (Gén. 14), o era llevado al Santuario en los días del antiguo Israel (Mal. 3:10) para pagar el sueldo de los sacerdotes (2Crón. 31:2-21; Neh. 12:44; 13:10-14).

El propósito del diezmo era proveer recursos para la propagación del evangelio, pero, finalmente, pertenece a Dios que lo proveyó para su obra en la tierra. Lo administra la institución para el avance de la igreja, y no es algo para que alguien lo guarde para sí.

Podemos resumir el diezmo de Melquisedec de la siguiente manera (Heb. 7:1-17):Melquisedec no era levita, pero recibió el diezmo; siendo así, el diezmo no se destina solo a los levitas, sino a todo aquel a quien Dios llama para el ministerio exclusivo de Jesús.

Melquisedec representaba a Jesús y recibió el diezmo, incluyendo el de los levitas a través de Abraham, su ante-pasado. Por lo tanto, el diezmo pertenece al Señor Jesús, que es mayor que los levitas.

Los levitas murieron y su orden sacerdotal llegó a su fin, pero la obra sacerdotal de Jesús, a través de sus pastores, profesores y otros permanece hasta que el propósito de Dios se cumpla en esta tierra. 

Jesús, que no era levita y que fue representado por Melquisedec, tiene un ministerio “[…] no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible” (v. 16). Ese ministerio incorruptible no levita de Jesús recibió el diezmo (v. 8 y 17). Por lo tanto, el diezmo no es un mandamiento carnal (mortal), sino un mandamiento espiritual de la vida interminable del ministerio de Jesús. 

El sacerdocio de Melquisedec representa al de Jesús. Este no tiene fin y tiene más derecho al diezmo que el ministerio de los levitas; por lo tanto, el diezmo permanecerá mientras dure el ministerio de Jesús.

Entonces, yo devuelvo el diezmo porque él está esencialmente ligado al ministerio de Jesús y permanecerá así mientras ese ministerio sea requerido y esté activo en la tierra para la salvación de personas, hasta su regreso.

Significado y aplicación del diezmo

El diezmo muestra que Dios es también el propietario de nuestras posesiones. Se usa para pagar a los obreros empleados por la iglesia, bajo el mismo sistema practicado por el principio del Santuario (Mal. 3:8-10). Dios es quien nos da las fuerzas para adquirir riqueza y el propósito de esa riqueza es confirmar el pacto entre él y su pueblo (Deut. 8:18).

Sabemos que el pacto de Dios tiene un significado amplio de santificación y salvación, siendo que es mediado por la sangre de Jesús (Jer. 31:31-35; Heb. 8:8-10; 12:24). Por consiguiente, el diezmo, como también todas las ofrendas, muestra la fidelidad mutua entre Dios y sus hijos. Con respecto a eso, el propósito de las posesiones es confirmar el pacto de la salvación y santificación, necesarios para llevar la bendición a todas las naciones de la tierra, en Cristo (Mal. 3:12; Mat. 28:18-20).

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Romanos 10:13-15).

Y ¿cómo serán enviados si no son sustentados? (1 Cor. 9:13, 14) Y cómo serán sustentados si nadie es fiel en los diezmos y en las ofrendas? (Mal. 3:8-10)

Con relación a eso es necesario creer en el diezmo y ponerlo en práctica, porque los diezmos dados fielmente junto con nuestras ofrendas son el fundamento para el avance de la obra de Dios. El propósito del diezmo es santificar y confirmar la salvación del fiel, de acuerdo con el pacto de Dios, desde el comienzo del mundo. Ese pacto fue renovado cada etapa de la historia humana, con Noé, después con Abraham y su descendiente, que es Cristo, para la salvación de todo el que cree. Por eso los levitas tenían un ministerio en Israel, recibían el diezmo o morían; pero Jesús, que vive, fue quien recibió el diezmo de Abraham y estuvo representado por Melquisedec (Heb. 7:8). Eso indica que su ministerio permanece para siempre; que el diezmo también estuvo vigente durante el ministerio de Jesús y que su ministerio debe llevar a la salvación a todas las naciones de la tierra (Mat. 28:18-20).

Usted y yo tenemos la oportunidad de confirmar el pacto con Dios al ser fieles en nuestros diezmos y ofrendas y al reconocer que él es Señor de nuestra vida y de nuestras posesiones.

Conclusión

Hay tres diezmos en la Biblia, pero solo uno permanece para siempre. Creo en ese diezmo ministerial que continúa en vigencia. Ese primer diezmo no depende de los levitas, de la ley ceremonial ni de la teocracia israelita. No hay registro de su inicio o de su fin. Así como Melquisedec es un símbolo de Jesús. El diezmo está asociado al ministerio de Jesús que dura mientras el evangelio sea predicado “por todo el mundo, para testimonio a todas las naciones (Mat. 24:14). Los que son fieles al ministerio de Jesús también serán fieles en sus diezmos y ofrendas, a fin de confirmar el pacto de santificación y salvación hecha con cada uno de nosotros. Hay muchas bendiciones reservadas para el pueblo fiel de Dios. Usted también está invitado a ser fiel y a recibir la aprobación del Maestro cuando regrese.

Demóstenes Neves da Silva

Demóstenes Neves da Silva

Demóstenes Neves da Silva tiene una maestría en psicología y una maestría en familia y teología. Se retiró en 2017 como coordinador y profesor de teología en SALT-FADBA, Bahía, Brasil.