Un lenguaje renovado que inspira fidelidad

La mayordomía no es simplemente una tarea administrativa, sino un acto profundamente espiritual, intrínsecamente ligado a nuestra identidad como iglesia. Desde los inicios del movimiento adventista del séptimo día, las Escrituras han guiado nuestra comprensión de ofrendar, la administración de recursos y la misión. Los primeros creyentes adventistas utilizaron las Escrituras para guiar el desarrollo de los principios de la Benevolencia Sistemática, que siguen siendo fundamentales en nuestra comprensión y práctica de la mayordomía hoy en día. A lo largo de los años, si bien nuestro entendimiento teológico de la mayordomía se ha mantenido bastante constante, el énfasis y el lenguaje que utilizamos para comunicar estos principios han cambiado gradualmente. A medida que Dios revela comprensiones bíblicas más profundas y el mundo que nos rodea cambia, también debe cambiar el lenguaje que usamos para comunicar estos principios perdurables, asegurándonos de que nuestras palabras sean claras, fieles a las Escrituras e inspiradoras para las nuevas generaciones de adventistas.

El Consejo Asesor de Mayordomía de la Unión Australiana (AUC) dirigió una revisión reflexiva y con oración del “Capítulo 12: Finanzas” del Manual de la Iglesia. Estas actualizaciones, aprobadas recientemente en la sesión de la Asociación General, aportan una claridad renovada y una base espiritual más amplia a la forma en que hablamos de la generosidad de Dios y nuestra respuesta fiel y reverente.

Por qué es importante el lenguaje

En muchas iglesias, el Manual de la Iglesia es el primer lugar al que acuden los pastores y líderes para comprender la mayordomía. Durante décadas, el capítulo de “Finanzas” ha proporcionado una base teológica y procedimental para la ofrenda fiel, pero su lenguaje no había sido revisado significativamente durante muchos años. Así como Jesús fue intencional y pertinente en su forma de comunicarse, nosotros también debemos ser cuidadosos con el lenguaje que utilizamos, especialmente en temas delicados como las finanzas, las ofrendas y la mayordomía.

Cada vez que anunciamos una ofrenda, predicamos sobre mayordomía o incluso participamos en un comisión de nombramientos, buscando la persona adecuada para cada cargo, tenemos la oportunidad de practicar la mayordomía. Con el tiempo, el lenguaje y el énfasis en la forma en que enseñamos, capacitamos y predicamos sobre mayordomía se han vuelto más limitados. Incluso el hecho de que nuestras enseñanzas sobre mayordomía se encuentren dentro de la sección de finanzas del Manual de la Iglesia revela nuestra tendencia a una visión estrecha y centrada en las finanzas de la mayordomía y las ofrendas. Sin embargo, cuando recurrimos a las Escrituras y a las primeras enseñanzas adventistas sobre mayordomía, vemos algo mucho más amplio.

La mayordomía se expresa en cada aspecto de nuestras vidas, no solo a través de nuestros diezmos y ofrendas. Esta visión más amplia está presente en toda la Biblia y también influye en nuestras motivaciones para dar. Pienso particularmente en la historia de Zaqueo, quien, después de conocer a Jesús y aceptar la gracia salvadora que se le ofreció, se sintió impulsado a dar, no por obligación ni deber, sino porque había experimentado la salvación, y la generosidad sincera fue su respuesta: un acto de adoración.

De manera similar, nuestro Consejo Asesor de Mayordomía de Australia reconoció que, si bien nuestra teología se ha mantenido sólida, nuestro lenguaje necesitaba reflejar con mayor claridad la alegría y la adoración inherentes a la entrega fiel.

Un proceso cuidadoso y en oración

En marzo de 2023, el Consejo Asesor de Mayordomía de la Unión Australiana designó un subcomité para realizar una revisión exhaustiva del capítulo de “Finanzas”. Su objetivo: asegurar que la redacción fuera bíblica, clara, inspiradora y que se ampliara para alinearse con el lenguaje utilizado por los líderes de mayordomía a nivel mundial.

El consejo reconoció que, si bien el Manual de la Iglesia es principalmente un documento de procedimientos, su lenguaje moldea la teología en la práctica. El lenguaje utilizado para describir los procedimientos tiene una inmensa influencia en la enseñanza y la comunicación de la teología y las creencias subyacentes. Al refinar frases clave, el equipo buscó fomentar una visión más integral de la mayordomía, una que destaque la obediencia y la adoración gozosa. La redacción actualizada en el manual fomentará una visión más holística y equilibrada de la mayordomía y, a su vez, puede conducir a una mayor fidelidad y generosidad. La base de la mayordomía fiel, como se describe en las creencias fundamentales, es que “fuimos comprados y redimidos a un alto precio. Pertenecemos a Dios”.[1] Por lo tanto, nuestra mayordomía fiel es una respuesta de fe amorosa.

Aprendiendo de la historia

Como parte del proceso de revisión, el subcomité del Manual de la Iglesia llevó a cabo una revisión y detalló las modificaciones que se han realizado en las secciones pertinentes sobre administración financiera del capítulo “Finanzas” del Manual de la Iglesia. Quedó claro que la sección “Finanzas” del Manual de la Iglesia solo ha experimentado cinco revisiones significativas en los últimos noventa años:

  • 1932: El manual original estaba compuesto casi en su totalidad por pasajes bíblicos y citas de Elena G. de White, con poca explicación.
  • 1951-1976: Los cambios estructurales introdujeron títulos de capítulos, resúmenes y formatos de referencia, al tiempo que añadieron profundidad teológica mediante citas seleccionadas.
  • 1986-2005: Las revisiones se centraron en el formato y el perfeccionamiento del material de Elena G. de White, con adiciones o eliminaciones ocasionales de citas.
  • 2010: La revisión principal más reciente acortó los párrafos, redujo algunas citas e introdujo el Plan de Ofrendas Combinadas, pero dejó gran parte del texto principal sin cambios.
  • 2025: Esta fue la última revisión hecha al manual donde se dio énfasis a diferentes aspectos de la mayordomía, el discipulado cristiano, funciones del pastor, entre otros.

Este recorrido histórico muestra que ha habido muy pocos cambios sustanciales en el lenguaje o el énfasis desde las primeras ediciones del Manual de la Iglesia. A medida que la iglesia crece y su contexto misional cambia, sus documentos fundamentales deben ser aclarados, no para cambiar la doctrina, sino para comunicar de manera más efectiva.

Qué ha cambiado

Las actualizaciones que el subcomité sugirió para el “Capítulo 12: Finanzas” mantienen los sólidos fundamentos bíblicos y del Espíritu de Profecía que los adventistas han valorado durante mucho tiempo y que están presentes en el resto del Manual de la Iglesia. Pasajes como Malaquías 3: 8-12; 2 Corintios 9: 7-8; y declaraciones clave de Elena G. de White, fundamentales para la forma en que enseñamos la mayordomía, continúan siendo la base de esta sección.

Lo que ha cambiado es el tono y la claridad del lenguaje. Algunas de las mejoras clave incluyen:

  • Replantear la mayordomía como adoración: La sección revisada conecta más firmemente el diezmo y las ofrendas con la adoración y la misión, enfatizando que la devolución del diezmo y la entrega de ofrendas es un acto de adoración y debe ser una parte esencial del servicio de adoración.
  • Simplificar las secciones técnicas: Se han aclarado los párrafos de procedimiento complejos sin perder su fundamento teológico.
  • Destacar la unidad a través de la Beneficencia Sistemática: Las revisiones refuerzan el propósito de los sistemas financieros compartidos: no solo equilibrar los presupuestos, sino expresar la unidad y la misión compartida en todo el mundo.
  • Fomentar la ofrenda como un acto de adoración: Una sección completamente nueva que fomenta la reflexión sobre cómo comunicamos los anuncios de las ofrendas anima a los pastores y ancianos a considerar este momento como una oportunidad colectiva para educar sobre los principios de la mayordomía y también a replantear el lenguaje en torno a nuestra mayordomía para que no solo invitemos a las personas a dar una ofrenda, sino a participar en la adoración a través de la ofrenda, vinculando nuestra fidelidad a la fidelidad de Dios y conectando los diezmos y las ofrendas de manera más explícita con la misión.

Una visión compartida

El objetivo original del comité asesor de mayordomía era ampliar y modernizar el lenguaje a través del trabajo del subcomité y en consulta con profesionales, líderes y teólogos de la mayordomía dentro de Australia. Este fue un esfuerzo colaborativo apoyado por el director de mayordomía de la División del Pacífico Sur, Julián Archer. Juntos, compartimos la visión de una iglesia donde los miembros ven la mayordomía no como una obligación, sino como una gozosa asociación con Dios. Nuestra fidelidad es una respuesta a la fidelidad de Dios; damos porque Dios nos dio primero.

Mirando hacia el futuro

A medida que estos cambios entren en vigor, esperamos que inspiren a pastores, ancianos y miembros por igual. Al actualizar el lenguaje de la mayordomía, nuestro objetivo es:

  • Fomentar una mayor generosidad a través de una enseñanza clara y coherente.
  • Fortalecer la comprensión teológica de la ofrenda como un acto de adoración.
  • Unificar el lenguaje y la práctica en contextos globales y locales.
  • Equipar a los líderes con un lenguaje que motiva e instruye.

Las palabras que usamos dan forma a nuestra manera de vivir. Al actualizar el lenguaje sobre la administración de los recursos en el Manual de la Iglesia, reafirmamos verdades atemporales de una manera que resulta relevante en la actualidad. Esto es más que un simple ejercicio editorial: es un paso hacia una cultura de fidelidad más dinámica en toda nuestra denominación.



[1] Ministerial Department of the General Conference of Seventh-day Adventists, Seventh-day Adventists Believe (Review and Herald Pub. Assn., 2024), p. 302.

Lyndelle Peterson

La pastora Lyndelle Peterson fue directora de Mayordomía y actualmente es secretaria ministerial de la Unión Australiana de los Adventistas del Séptimo Día.